Pasó poco más de un mes desde la primera vez que se cruzaron en el torneo, pero el contexto ya es otro. La igualdad 1 a 1 en el Alfredo Beranger marcó el debut de Alejandro Orfila al frente de San Martín. Ahora, apenas tres partidos después para Temperley, volverán a verse las caras en La Ciudadela. El “Gasolero” llega tercero en la zona B, acumula ocho encuentros sin perder y ratificó el crecimiento que ya había empezado a mostrar en aquel primer enfrentamiento.
El conjunto dirigido por Nicolás Domingo reúne 34 puntos en 21 fechas, producto de ocho victorias, diez empates y apenas tres derrotas. Además, convirtió 21 goles y recibió solo 17, una cifra que lo ubica entre los equipos con mejor rendimiento del torneo. Más allá de la posición en la tabla, su principal fortaleza pasa por la regularidad: encontró estabilidad en el rendimiento y se mantiene a apenas cuatro unidades del líder, Gimnasia de Jujuy.
De la crisis a la pelea
El presente de Temperley contrasta con el panorama que atravesó durante la primera parte del torneo. La goleada 5 a 0 sufrida como local frente a Deportivo Maipú y la derrota posterior ante Gimnasia de Jujuy generaron cuestionamientos alrededor del ciclo de Domingo, quien atraviesa su primera experiencia como entrenador.
Sin embargo, el respaldo de la dirigencia resultó clave para sostener el proyecto. El equipo reaccionó con victorias sobre San Martín de San Juan, Chacarita y Güemes de Santiago del Estero, resultados que le devolvieron confianza y lo acomodaron nuevamente entre los protagonistas. Cuando recibió a San Martín, en el partido pendiente de la cuarta fecha, ya atravesaba ese proceso de recuperación.
Desde entonces consiguió sostener el envión: empató 1-1 con el “Santo”, luego derrotó 1 a 0 a Tristán Suárez, igualó sin goles frente a Agropecuario y viene de superar 2 a 0 a Atlético de Rafaela.
Esa continuidad es, probablemente, el mayor mérito del conjunto bonaerense. No protagonizó un cambio repentino después del duelo con San Martín, sino que confirmó una tendencia positiva que hoy lo tiene como uno de los equipos más consistentes de la zona B.
Sabe a qué juega
Domingo encontró una base y logró repetirla durante varias fechas consecutivas, algo que no había podido hacer en el arranque del torneo. El esquema de referencia es un 4-4-2 bien definido, sustentado en el equilibrio antes que en el protagonismo con la pelota.
Temperley suele defender con líneas compactas, reduce espacios entre sus mediocampistas y defensores y obliga a sus rivales a elaborar mucho para generar situaciones. Cuando recupera la pelota intenta atacar con pocos pases, aprovechando la velocidad por las bandas y los movimientos de sus delanteros. No necesita dominar la posesión para sentirse cómodo y suele adaptarse a distintos escenarios de partido.
Los números respaldan esa propuesta. Los 17 goles recibidos en 21 fechas hablan de un equipo sólido, que concede pocas oportunidades y que rara vez pierde el orden. En ofensiva tampoco se caracteriza por un volumen excesivo de llegadas, aunque suele aprovechar con eficacia los momentos favorables que encuentra durante los encuentros.
Dos refuerzos
A diferencia de otros equipos de la categoría, Temperley no protagonizó un mercado de pases demasiado movido. La dirigencia optó por reforzar sectores específicos y sumar competencia interna.
La principal incorporación fue Alejandro Melo, delantero proveniente de Estudiantes de Buenos Aires, quien ya debutó con la camiseta “celeste” y aparece como una alternativa para ampliar las opciones ofensivas.
También llegó el zaguero Iago Iriarte, de 26 años, que arribó con el pase en su poder tras su paso por Juan Pablo II de Perú. Aunque todavía no tuvo minutos oficiales, fue incorporado para fortalecer una defensa que ya venía mostrando buenos rendimientos.
Un gran desafío
El empate en el Beranger quedó marcado por el estreno de Orfila como entrenador de San Martín. Aquella tarde, el conjunto de Bolívar y Pellegrini todavía buscaba recuperar confianza después de una prolongada sequía goleadora y comenzaba un proceso de reconstrucción futbolística.
Hoy el escenario es diferente. El “Santo” llega después de mostrar una versión más sólida frente a Almagro y Deportivo Maipú, mientras que Temperley también consolidó el buen momento que ya insinuaba cuando ambos se enfrentaron por primera vez. Esa coincidencia convierte al duelo del sábado en una buena medida para los dos.
Para San Martín será una oportunidad de ratificar su evolución frente a uno de los rivales más regulares del torneo. Del otro lado estará un equipo que encontró estabilidad, construyó una identidad reconocible y hace ocho fechas que no conoce la derrota. En una zona B cada vez más pareja, superar a un adversario de esas características representaría mucho más que tres puntos: sería otra señal de que el crecimiento del equipo de Orfila empieza a consolidarse.